jueves, 10 de julio de 2014

Leyenda escrita del pájaro de San Pedro en Sevilla


Les decía al principio que este mito, hasta no hace mucho, había ido pasando de generación en generación al viejo estilo, de boca a oreja. Un método que había hecho que fuera poco conocido entre los sevillanos.

Sin embargo, esta circunstancia cambió no hace mucho. En concreto a finales de 2008, cuando se colocó un pequeño azulejo bajo el retablo y sobre el limosnero.

Purgatorio uno y petitorio el otro.

De leyenda oral a leyenda escrita
Realizado por la ceramista sevillana Isabel Parente Rioja (1971) se trata de un breve escrito, algo ripioso y alusivo a esta tradición, en el que se cuenta cómo aquellos que deseen casamiento, deben localizar el pajarito, rezar a las Ánimas y depositar una limosna. Dice así:

Soy de la Sacramental. / El artista me pintó / y puso aquí un pajarito / -que es su forma de firmar- / oculto en un rinconcito. / Todo aquel que lo encontró, / dio su limosna al pasar / y a las Ánimas rezó, / sí se quería casar / siempre y pronto lo logró.

¿Qué me dicen? Ya les avisé de la rima. Pero bueno, bien. No es que sea nada extraordinaria, pero tampoco está tan mal. Y lo mejor es que con él, la leyenda ya está escrita. Escrita, aunque no resuelta.

No obstante, siempre hay un pero que ponerle a todo, se trata de una leyenda que, en estas últimas fechas, se vio envuelta en un inquietante sucedido. Uno de lo más sorprendente.

Aunque cueste trabajo creerlo, el jilguero, de un día para otro, desapareció del azulejo. Dejó de estar en él. Como se lo cuento. Todo un misterio.

Y de leyenda a misterio
De entrada, el de la desaparición, es todo un fenómeno más propio de un programa de título Cuarto Milenio y de un prenda, de esos que se autotitulan "investigador paracientífico" y van vestidos con un chaleco de Coronel Tapioca.

Ya saben, esos sin manga y con muchos bolsillos y cremalleras que suelen llevar los buscadores de lo paranormal.

Hasta donde he aprendido, se trata de una prenda, me refiero ahora al chaleco, del todo imprescindible en un iniciático buceador de lo esotérico que se precie y/o pretenda pasar por ello.

Yo los reconozco precisamente por el chaleco.

Si uno no lo lleva, malo. Es señal de que no es un auténtico paracientífico. Bueno, también los reconozco porque no conozco ninguna de las supuestas facultades donde dicen haber sacado sus suspectos títulos universitarios. Unos prendas ya les digo.

Pero a lo que nos trae. El jilguero voló de la cerámica mural ¿Adónde ha ido? ¿Lo tiene alguien en su casa? ¿Estará en el otrora mercadillo de animales de la cercana Alfalfa?

¿Qué misterio es esto?, la Montiel, dixit.

Pero antes de adentrarnos en él, me gustaría comentarles un par de detalle de nuestro canoro amigo.

A propósito del jilguero
El jilguero europeo o Carduelis carduelis, es muy común en Europa, Norte de África y parte de Asia occidental y, desde tiempo inmemorial, el hombre lo ha criado en cautividad por su alegre canto.

Los que entienden dicen que está compuesto por trinos parecidos a los de los canarios, pero con un toque asilvestrado. Seguro que es así.

También, los que los conocen, saben que es un ave granívora que se suele alimentar de semillas de girasol y trigo, de algunos insectos en la estación de cría y, sobre todo, de las semillas de los cardos.

Unas aves que, por cierto, apenas presentan dimorfismo sexual, es decir, que es muy difícil diferenciar al macho de la hembra a simple vista, ya que son muy, muy, parecidos.

Y ahora sí. Pasamos de la leyenda al misterio sin solución de continuidad.

El misterioso sucedido del jilguero de San Pedro
Todo empezó a primero del mes de junio, cuando comenzaron a circular por las redes sociales, fotografías de esta cerámica en las que, sorprendentemente y como por arte de magia, el pequeño jilguero había desaparecido de su pictórico y escondido escondite.

Ni que decir que la noticia generó un gran revuelo.

Naturalmente, lo primero que se pensó aplicando algo de sensatez y sentido común, fue que el arte de la desaparición del volátil, tenía poco que ver con una sobrenatural magia sobre el azulejo real y mucho con la humana técnica de fotomontaje de la imagen virtual.

Vamos que marchando una de “Photoshop”. Era una de las hipótesis más sencillas.

Un pensamiento éste, el de la sencillez, que en el campo de las ciencias experimentales se conoce por demás. Es la razón por la que, en casos como éstos, un científico tiene siempre a mano la Navaja de Occam.

Una navaja figurada para investigar el pretendido misterio del pájaro de San Pedro en Sevilla.






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